Entre humo, xirimiri, barcos y grúas
La semana pasada tuve la ocasión de ver un pequeño documental sobre Carola, una de las muchas grúas que antaño poblaban ambos márgenes de la ría del Nervión y con las cuales se cargaban y descargaban los barcos que venían de altamar. Ahora convertida en icono del pasado industrial de la zona, Carola descansa contemplando el viejo y bonito Bilbao para siempre. Inevitablemente me vinieron a la mente las imágenes de aquel entorno tan tremendamente industrial donde crecí, rodeado de naves industriales, fábricas, chimeneas echando humo todo el día, los barcos mercantes, el xirimiri y las grúas al fondo. La verdad es que era un paisaje bastante alejado de la definición de bonito ó saludable: barrios obreros de gente trabajadora llenos de bloques de pisos donde antes había cuatro caseríos, auténticas colmenas humanas de hasta catorce alturas. Recuerdo jugar entre piezas de barco apiladas en una campa, deshacer los terrones de arena rojiza de escoria de las fundiciones, bajar a jugar a las vías del tren, meternos en naves industriales abandonadas, el olor del humo de las fábricas, o el del galipó de la ría cuando bajaba la marea. Las noches estaban iluminadas de un tono ocre de los focos de los astilleros y de fondo ese runrún constante de su actividad nocturna. Con el paso del tiempo hemos sido testigos de cómo se ha ido transformando todo a mejor, pero para mí, aquel paisaje gris y negro tan característico de aquella etapa formará parte de mi vida para siempre…. Humo, xirimiri, barcos y grúas.


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